En las sombras se mueve un espíritu de la oscuridad. Sus movimientos son ágiles y seguros, porque sin luz ve mejor. Espera tranquilo a que sus víctimas se acerquen. Prisa no tiene; en el oscuro callejón se entretiene afilando sus garras. Preparándose para atacar en el momento preciso.
Sí; en las sombras se mueve un espíritu de la oscuridad. Está embelesado observando los diferentes matices de la falta de luz. Sabe que es temido por el resto del mundo y por ello a veces se permite el lujo de descansar tranquilamente en las sombras.
Pero entonces lo oye: el inconfundible ruido de una de sus víctimas acercándose. Saca sus garras afiladas, esperando el instante apropiado para atacar. Y entonces… ¡Se abalanza sobre su presa!
—¿Ya estás jugueteando otra vez, Misifú? Qué gato más inquieto estás hecho.
El ser que se mueve en las sombras acepta a regañadientes los mimos que su víctima le ofrece.
Yorumlar